Entrevista con la editora

Con las preguntas que nos han ido llegando de vuestra parte, nos conectamos esta semana desde nuestros respectivos confinamientos yo y Raquel, para contestar en forma de entrevista.

Para mí fue un momento muy bienvenido para hablar con Raquel de cosas bonitas en momentos raros, inciertos y tremendos. Así que muchas gracias por la oportunidad.

Como indicamos en el vídeo, si tenéis cualquier otra pregunta, podéis hacerla en los comentarios y seguiremos contestando por aquí. Espero que os parezca interesante la charla.

El texto que aparece abajo no es una transcripción del vídeo, sino una versión contestada por escrito de Raquel, que nos ha parecido útil compartir también.

Antes de hacer la entrevista en vídeo, Raquel preparó por escrito sus respuestas a las preguntas. Compartimos esas respuestas aquí, para dar también una versión por escrito (aunque no se trata de una transripción del vídeo --en el vídeo nos extendemos más--):

Néstor Pregunta 1

Hola, Néstor, ¡gracias por tu interés!

La primera pregunta de Néstor es sobre si es diferente editar la colección Wonder Ponder respecto a la edición de un libro tradicional. Diré que sí pero también que no.

Sí, porque al principio hubo que inventar el formato, el tipo de texto, el tipo de imagen que requería el proyecto. Crear las reglas y revisar cuidadosamente que Ellen y Daniela las cumplían al llevarlo a cabo. Una caja haría las veces de encuadernación; las páginas irían sueltas y sin un orden fijo; las preguntas de detrás en diferentes direcciones y sentidos. Las imágenes y los textos requieren un tipo de edición “de mesa” particular, además del habitual, pues además de ver que no hay faltas de ortografía, o que los colores no se empastan, hay que estar muy atento a que se logra, con unas y con otros, la intención filosófica, que provocan preguntas en la dirección que se busca.

Es diferente también porque creación y edición ocurren simultáneamente. Ellen, Daniela y yo trabajamos juntas (en fin, cuando no hay cuarentena de por medio), y aunque hay fases en las que yo permanezco al margen, enseguida me sumo al proceso de mirar y pensar en lo que están haciendo desde un punto de vista editorial. Esto no es lo habitual en la mayoría de los casos, que llegan al editor generalmente terminados. Incluso en los encargos también hay un trabajo más distante entre los distintos implicados.

Por otro lado, no es tan diferente cuando una piensa que cada libro requiere una mirada y una edición particular. Cada álbum, cada novela, cada ensayo piden del editor un acercamiento distinto, un proceso editorial que le sirve, que le pertenece solamente a ese álbum, novela o ensayo. En el caso de Wonder Ponder, ese acercamiento es radicalmente distinto, sí, pues afecta a muchos aspectos del proceso editorial, pero en el fondo se trata de velar porque el libro que llega a los lectores sea la mejor versión posible de sí mismo.

Néstor Pregunta 2

Sobre la segunda pregunta, acerca de si un editor es como un padre o una madre para los libros, Néstor me pasaba un artículo de Milena Busquets que he leído con mucho interés, ¡muchas gracias! Puedo llegar a estar de acuerdo, al menos con la idea de que, si para un autor, en teoría, su trabajo termina cuando pone el libro en manos del editor, este tiene que acompañar al libro un poco más allá, llevarlo al mundo, a las librerías, bibliotecas, cuidarlo e impulsarlo en la vida, un poco como harían unos padres majos. Pero en este mundo en el que los autores tienen que involucrarse en presentaciones, talleres, promoción constante y redes sociales, ¡ya no sé si eso es tan cierto! Es muy bonita la imagen de los padres de Milena editando en casa, haciendo de apoyo psicológico para su autores, pero la verdad es que es más una custodia compartida hoy día, creo yo…

Claudia Pregunta 1

Hola, Claudia, muchas gracias por tu pregunta sobre el diseño y el formato. Claudia me pregunta por los objetivos del diseño y el formato. Me encanta que te refieras a los libros-caja o libros-juego de Wonder Ponder como “dispositivo”, eso desde luego ya da una idea de su peculiaridad. El objetivo que nos planteábamos era encontrar una forma adecuada para transmitir la riqueza y multiplicidad del estimulante trabajo de Ellen y Daniela que además fuera producible a gran escala. Esto supuso un reto doble: había que pensar bien en cómo hacerlo para no desvirtuar por el camino las propiedades, entre comillas, que no son plantas, literarias, artísticas y filosóficas de la propuesta; pero a la vez tenía que ser económicamente sostenible, y no tan caro que el resultado final fuera un producto de lujo. Otro de los objetivos del diseño fue que se contara a sí mismo, que no hicieran falta más instrucciones que las que pone en el lomo de las cajas: Abre, mira, piensa. Cada escena debía enseñarte a leer la siguiente, cada caja te enseñaría a leer la que le sigue, y finalmente, incluso, te daría las herramientas para crear tú tus propias escenas o tus propias cajas sobre otros temas. Esta implicación del lector era muy importante para nosotras.

Con estos objetivos en mente, valoramos muchísimos formatos, hicimos pruebas, maquetas, revisamos el trabajo de creadores, diseñadores, ingenieros como Bruno Munari, Enzo Mari o Katsumi Komagata. Nos dejamos aconsejar por Mariano, nuestro impresor, que nos ayudó a acotar las posibilidades desde el punto de vista del presupuesto enseñándonos papeles, cartulinas y técnicas. Por ejemplo, si te fijas, la parte de atrás de las escenas, la de las preguntas, es en blanco y negro. Eso nos ayuda a abaratar costes, pues las planchas de color solo se usan en la parte superior del pliego, y condicionó el diseño de Daniela. El número de páginas, 20, que son 40 caras, se debe a número de páginas que caben en un pliego de tamaño estándar, lo que nos permitía ahorrar papel.

Finalmente, creo que dimos con un formato interesante que activa la curiosidad y te lleva a hacerte preguntas incluso antes de abrirlo. Y esa era la idea.

Claudia Pregunta 2

La segunda pregunta de Claudia es sobre la edad recomendada. ¡Buena pregunta! A nosotras nos llevó muchas conversaciones, dudas y consultas sobre si poner siquiera una edad recomendada en los libros. En el libro que tú tienes, Claudia, pone que es a partir de 8 años. En las siguientes ediciones lo cambiamos a “a partir de 6 años” y, si soy sincera, nunca estoy del todo convencida de ponerlo siquiera. Surgió con niños y niñas de un colegio público de Madrid en edad preescolar. Cuatro y cinco años tenían. Y efectivamente mucha gente lo utiliza con niños más pequeños. Pero es que también les gusta e interesa a niños y niñas más mayores, a adolescentes, incluso a adultos. Que pudiera interesar e involucrar a personas de edades diferentes fue uno de los objetivos que nos propusimos desde el principio también. Pero cuando lanzamos la colección con Mundo cruel varias personas nos recomendaron que, dado que era algo tan inclasificable, al menos le diéramos alguna pista a los posibles compradores, y decidimos que esa era una franja de edad adecuada, que no “asustaría”, entre comillas, tanto, como si lo poníamos para una edad más baja. Después lo bajamos dos años porque vimos que era un temor infundado: no hay tantas reticencias como creíamos para jugar y leer Wonder Ponder con niños y niñas más pequeños.

Algún día, tal vez, eliminaremos cualquier referencia a la edad. 

Claudia Pregunta 3

La tercera pregunta de Claudia es acerca de si hemos pensado en hacer una versión digital de la colección de Filosofía visual. Sí que es algo que nos hemos planteado a veces. Si no lo hemos llevado a la práctica se debe a nuestra inexperiencia en esos lares, a la necesidad de un tipo de inversión y de un canal de distribución que nos resulta inaccesible actualmente, y a la necesidad también de cierta complicidad con alguien especialista y con ganas de embarcarse en esta aventura.

No lo descartamos, desde luego. Más que ventajas o desventajas, hemos llegado a la conclusión de que el producto resultante sería bastante distinto de los libros-caja, pero desde luego que el formato digital abre muchas posibilidades interesantes también.

Mónica Pregunta 1

Hola, Mónica, muchas gracias por tu pregunta. Mónica me pregunta por los problemas y dudas que tuvimos en los orígenes de Wonder Ponder a la hora de abordar un tema como el de la crueldad en un libro dirigido a niños y niñas pequeños. En su experiencia, tanto los padres como los compañeros, en los colegios, y los directores, etcétera, suelen estar muy prevenidos ante este tipo de temas considerados peliagudos.

Creo que esta pregunta debería responderla, en primer lugar, Ellen, que fue quien llevó el tema a su grupo de filosofía con niños de preescolar en un colegio público de Madrid. Sí es cierto, como ella suele decir, que era un grupo que venía trabajando en temas filosóficos desde hace tiempo, y los padres podían leer y escuchar lo que ocurría en el aula en el blog que Ellen llevaba. Para cuando surgió el tema de la crueldad, los adultos alrededor de esta experiencia ya confiaban en ella, por lo que, según creo, no encontró obstáculos al respecto.

No obstante, estas dudas volvieron a surgir, y yo era una de las que más dudaban, cuando lo fuimos a comercializar. Muchas personas que lo veían por un lado se mostraban entusiasmadas, pero por otro incrédulas de que nos atreviéramos a sacar algo así. El miedo lo afrontamos: tratando de comunicar el tipo de exploración que proponíamos, que se alejaba, y mucho, de lo adoctrinante; y por otro lado, asumiendo que era una propuesta que no gustaría a algunas personas.

Paula Pregunta 1

Hola, Paula, encantada de saludarte. La primera inquietud de Paula tiene que ver con las dudas que nos surgieron (que sí, nos surgieron, aviso ya) a la hora de publicar el primer libro-caja de Wonder Ponder, Mundo cruel. En lugar de  preguntar por el tema, como Mónica, a Paula le interesa saber qué dudas tuvimos con respecto al diseño y el formato. Efectivamente, y como comentaba antes, lo inclasificable de este formato a veces dificulta su encaje el mundo: ¿dónde lo coloco en la librería, en libros o en juegos? En las que no hay un espacio dedicado a la filosofía, ¿se coloca en las estanterías de ensayo, en literatura…? Y, además, ¿cómo se usa? ¿Y si en la biblioteca se pierden algunas de las páginas interiores?

¿Cómo manejamos estas dudas? Desde el punto de vista del formato, tratamos de hacerlo lo mejor posible, de lograr, como explicaba en la pregunta de Néstor, ajustar los precios lo máximo posible para no espantar por ese lado, sin perder la frescura y la riqueza del proyecto, y de comunicar muy bien lo que tratábamos de hacer.

También ayudan los textos que se pueden leer en la parte de atrás de las cajas están estudiados, pensados y repensados hasta la extenuación para resultar invitadores y estimulantes, para derrumbar barreras causadas por la extrañeza del aspecto que tienen estos libros.

Me pregunta Paula, a este respecto, también por la presión del mercado. Llevamos nuestra primera maqueta a la Feria de Bolonia, la feria más emblemática del sector de literatura infantil, y muchos editores a los que se lo enseñamos se fascinaron, pero nos dijeron que eso era impublicable, que era una bomba desde todos los puntos de vista.

A pesar de todo esto, nosotras seguíamos pensando que era una apuesta muy interesante y queríamos intentarlo. Como con cualquier empresa, finalmente, manejamos las dudas de una forma muy sencilla: nos preguntamos a nosotras mismas si estábamos dispuestas a perder el dinero de la primera edición de Mundo cruel en caso de que se cumplieran los pronósticos agoreros, y nos respondimos que sí. También nos dijimos que, por el contrario, si lo que ganáramos con la venta de la primera impresión nos permitía invertir en un segundo título, sería una señal de que había funcionado y seguiríamos con Wonder Ponder.

Finalmente, ni el formato, ni el tema, ni la filosofía fueron un problema. De hecho, muchas veces pensamos que la peculiaridad terminó jugando a nuestro favor porque hizo que destacara en medio de una oferta enorme de libros. Tuvimos también un gran apoyo de los medios de comunicación desde el principio, que nos ayudó mucho, y una legión de personas estupendas que nos recomendaron a diestro y siniestro.

Paula Pregunta 2

Creo que en la primera pregunta ya he respondido un poco la segunda sobre el tema de la autoedición. Wonder Ponder es un poco un híbrido. Por un lado, Ellen y Daniela, las autoras, crean su empresa y se autopublican, y desde ese punto de vista es autoedición. Por otro lado, lo hacen conmigo, que soy una editora profesional, y con la vocación de, más adelante, publicar otras cosas aparte de los proyectos que se crean en la casa. Además, tenemos detrás una estructura de editorial entre comillas normal. Tenemos una agente que se encarga de nuestros derechos internacionales, y una distribuidora en España, Feran, que nos lleva a la cadena comercial.

Aunque sea un híbrido, la parte de autoedición nos ha permitido tener una libertad de decisión que habría sido un poco difícil de lograr en un proyecto editorial no tan especializado como el nuestro. Esta libertad nos permitió jugar con el formato y atrevernos a probar con ideas arriesgadas.

Aparte de esto, Wonder Ponder nació con una vocación un poco diferente a la mayoría de las editoriales, pues quiere ser también un proyecto de investigación, un proyecto educativo y un proyecto expositivo. Hay un trasfondo de interés por la literatura y la filosofía en un sentido amplio que por ejemplo puede verse en nuestro trabajo organizando el Curso Internacional FLAI, donde exploramos y reimaginamos el concepto de infancia desde el punto de vista de la filosofía, la literatura y el arte; ¡o en esta misma Wonder Ponder Academy en la que estamos inmersas ahora!

Paula Pregunta 3

La tercera pregunta es sobre el nombre oficial de la editorial que publica Wonder Ponder, que es Traje de lobo. Me encanta la interpretación de que no hay que fiarse de las apariencias, bueno, puede verse así. En realidad, procede de uno de los libros preferidos de las tres integrantes de la editorial:

“La noche que Max se puso su traje de lobo…” Así comienza Donde viven los monstruos, de Maurice Sendak, que en España publica Kalandraka. Cuando Max se puso su traje de lobo empiezan todas las aventuras del libro, y nos gustó trasladar este espíritu aventurero y juguetón a nuestro proyecto.

¿Alguna pregunta más? Dejadla en los comentarios y Raquel contestará con gusto.

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